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domingo, 13 de noviembre de 2011
jueves, 10 de noviembre de 2011
lunes, 19 de septiembre de 2011
Las palabras de Ángel Guinda...Madrid 7/9/11

BABEL EN LAS MANOS
- Borges escribió: “El tiempo es un tigre, pero yo soy el tigre”.
F.S.: Pág. 30:
“El hombre ciego recordaba en su memoria el tiempo”.
Esta nueva entrega de Sarría es una magnífica proyección especular expresada desde el fértil asombro que le dejó el maestro argentino.
- Fernando es un poeta figurativo, existencialista, que escribe una poesía de testimonio, cargada de coloquialismo mágico narrativo y expresionista.
- En el fondo de estos poemas se agita el sentimiento de pérdida y acecha el olvido tras la mirada de cada evocación.
- Y hay en ellos una laberíntica y torturada expedición a la armonía entre el caos del mundo y del mundo propio del poeta.
- Babel en las manos es una profunda exploración de la soledad, el amor, el dolor, el deseo, el fracaso y la muerte.
- Libro de ausencias y de sombras.
Ángel Guinda
Madrid, Septiembre 2011
- Borges escribió: “El tiempo es un tigre, pero yo soy el tigre”.
F.S.: Pág. 30:
“El hombre ciego recordaba en su memoria el tiempo”.
Esta nueva entrega de Sarría es una magnífica proyección especular expresada desde el fértil asombro que le dejó el maestro argentino.
- Fernando es un poeta figurativo, existencialista, que escribe una poesía de testimonio, cargada de coloquialismo mágico narrativo y expresionista.
- En el fondo de estos poemas se agita el sentimiento de pérdida y acecha el olvido tras la mirada de cada evocación.
- Y hay en ellos una laberíntica y torturada expedición a la armonía entre el caos del mundo y del mundo propio del poeta.
- Babel en las manos es una profunda exploración de la soledad, el amor, el dolor, el deseo, el fracaso y la muerte.
- Libro de ausencias y de sombras.
Ángel Guinda
Madrid, Septiembre 2011
martes, 9 de agosto de 2011
jueves, 14 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
Primeras fotos presentación y palabras de M.Mártinez Forega
Tengo que decir de inmediato que Babel en las manos es una muy agradable sorpresa. Ha abandonado Fernando Sarría la fugacidad del instante arrebatado (aunque aquí también haya su dosis de instinto súbito, pero es ya un instinto depurado por la ducha fría del verbo, de la morfología con la que la poesía ha de trabajar necesariamente). Fernando Sarría ha dejado en el baño las salpicaduras del deseo, del anhelo que transita por las pieles a la luz de la luna, la ductilidad del tacto carnal... todo aquello que, con ser sin duda tributo obligado, sólo humedecía los versos. Ahora no; ahora, en este libro atravesado por el mar y por alguna ojeada a los cuerpos convertidos también en almas, todo es inundación, calado, y se advierte una mirada de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro: una simbiosis de la mirada y el ánimo; lo material filtrado por lo ontológico y ecuménico de las cosas. Muestra, además, reposo en el decir y fluidez en el redactar: a veces, a la inversa. Observamos cómo el pensamiento atraviesa lo que mira y lo hace digno de la palabra. Los objetos se transforman en realidades etéreas y las ideas se tornan tangibles. Hay imagen y su reproducción acústica cuando las palabras se empeñan en que así sea. Hay un natural discurrir del discurso desde la atracción de lo profundo. Ha desaparecido lo anecdótico y el acento lírico alcanza cotas mucho más que estimables. Aunque se adviertan algunas referencias traídas por la pasión de la pleitesía rendida a los maestros, no desentonan, configurando así, con la sutileza imperativa que ha de revelar ese influjo, un tesoro donde advertimos, invisible, al guardián infranqueable de sus palabras. Tampoco desentonan e incluso adornan velada y justamente la presencia de algunos cultismos (ángaro, cilanco) o el léxico especializado (driza, clepsidra). He leído Babel en las manos no sólo con sus pautas rítmicas, sino con sumo gusto, y debo celebrar su escritura porque ahonda en lo trascendente y burla la trampa de lo obvio cuando se describe. Como yo soy muy valéryniano en esto de la poesía, esos rasgos de proximidad humana, de búsqueda interior, de forma ritmada, de ecumenismo (sirven para todos y de todos se toman) en los asuntos que recoge este libro, de rendición al Uno, del yo conflictivo... todos esos rasgos, digo, hacen de Babel en las manos un libro seductor. La poesía ha de contener una fisonomía capaz de distinguirse frente a cualquier otro género. Hoy no van por ahí las cosas; de hecho, van por un camino muy distinto jalonado de mentores de formación muy deficiente. Por eso mismo, el libro de Sarría sirve de azud a esa corriente última tan tozuda y construye encrucijadas para despistar a quienes recorren aquellas sendas a toda prisa. Digamos ya que, frente a la extensión de los discursos híbridos sin argumentos, Babel en las manos opone la intensión de lo sentido; frente al caos abstracto de las propuestas descriptivas, Babel en las manos opone el tan apreciado rerum concordia discors de un espíritu emocional; frente a la indiferenciación del realismo escolar, Babel en las manos opone el velo de la sensualidad y una mirada limpia, horizontal en lo que atañe al acontecer de la vida, aun en su coyuntural advertencia, y vertical en lo que incumbe a las transmutación de los objetos en entidades casi sensibles. Felicidades, Fernando. Te celebro muy sinceramente.
Manuel Mártinez Forega
lunes, 28 de marzo de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
Presentación
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